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Qué comer durante un tratamiento GLP-1

Menos hambre no significa menos cuidado. Proteína, fibra y líquidos, sin abandonar la comida de tu familia.

Actualizado el 17 de agosto de 2026

Menos hambre no significa que tu cuerpo necesite menos cuidado.

La meta: comer de una manera que puedas tolerar, que respete tu cultura y que ayude a proteger tu fuerza y tu salud.

Empieza con lo que ya comes

No tienes que abandonar la comida latina para cuidar tu salud. Podemos trabajar con arroz, frijoles, tortillas, arepas, yuca, plátano, sopas, guisos y otros alimentos de tu familia. Lo importante es observar la cantidad, la combinación y cómo responde tu cuerpo.

Cuando tienes menos apetito

Puede ser más difícil obtener suficiente proteína, líquidos, fibra, vitaminas y minerales. Saltarte todas las comidas o vivir solamente de café no es una meta saludable.

Incluye alguna fuente de proteína

La proteína ayuda a mantener los músculos. Según lo que puedas comer y tu situación de salud, puedes elegir huevos, pollo, pescado, yogur, queso, leche, frijoles, lentejas, garbanzos, tofu o carnes magras. Algunos ejemplos de carnes magras son:

  • Pechuga de pollo o pavo sin piel.
  • Lomo de cerdo.
  • Carne de res con poca grasa, como lomo, solomillo o carne molida magra.
  • Pescados y mariscos.
  • Atún o salmón enlatado en agua.
  • Carne a la que se le haya retirado la grasa visible.

Siempre que sea posible, puedes prepararlas al horno, a la parrilla, hervidas, guisadas o en una freidora de aire, en lugar de freírlas.

Si tienes enfermedad renal: pregunta a tu equipo de salud cuánta proteína y cuánto líquido son adecuados para ti.

Añade frutas y vegetales según tu tolerancia

No tienen que ser frescos ni costosos. También pueden ser congelados o enlatados, de ser posible con menos sodio o azúcar añadida. Si tienes náuseas o llenura, comienza con cantidades pequeñas.

Una forma sencilla de organizar tu plato

  • La mitad: vegetales sin almidón.
  • Un cuarto: proteína.
  • Un cuarto: arroz, pasta, papa, yuca, maíz, tortillas u otro alimento con carbohidratos.

Es una guía visual para orientar las porciones. Adáptala a tus alimentos, cultura, necesidades y posibilidades. No es necesario que todas las comidas se vean exactamente así.

Cuida la fibra y los líquidos

La fibra puede ayudar con el estreñimiento, pero aumentarla demasiado rápido puede causar gases o malestar. Añádela poco a poco y acompáñala con líquidos, si no tienes una restricción médica.

Algunos alimentos con fibra son:

  • Frijoles, lentejas y garbanzos.
  • Avena.
  • Pan o tortillas integrales.
  • Frutas como pera, manzana, naranja, guayaba o papaya.
  • Vegetales como brócoli, zanahoria, calabaza o espinaca.
  • Semillas de chía o linaza molida.

Puedes comenzar agregando una pequeña porción de uno de estos alimentos y observar cómo responde tu cuerpo. Para tomar más líquidos, prueba beber agua en sorbos pequeños durante el día. Si tienes enfermedad renal, cardíaca u otra condición que limite los líquidos, consulta primero con tu equipo de salud.

Una forma sencilla de armar una comida

  • Primero: una porción que puedas tolerar de proteína.
  • Después: vegetales o fruta, según lo que tengas disponible.
  • También: arroz, tortilla, pan, papa, yuca, plátano u otro carbohidrato que se ajuste a tu plan.
  • Añade agua u otra bebida sin azúcar, si es apropiado para ti.

Si tienes náuseas o te llenas muy rápido

  1. Sirve menos cantidad. Puedes comer otra porción después si la necesitas.
  2. Mastica bien y come con calma.
  3. Prueba alimentos sencillos y menos grasosos.
  4. Evita obligarte a terminar el plato.
  5. Toma líquidos en sorbos pequeños durante el día.

El movimiento también protege tus músculos

Caminar y hacer ejercicios de fuerza puede ayudar, pero debe adaptarse a tu capacidad y a tus condiciones de salud. Levantarte de una silla, usar bandas o cargar objetos livianos pueden ser opciones. Pregunta qué actividad es segura para ti. La guía de actividad física segura lo explica paso a paso.

Comunícate con tu equipo si...

  • No puedes comer o beber lo suficiente.
  • Pierdes peso muy rápido y te sientes débil.
  • Tienes vómitos, diarrea o estreñimiento persistentes.
  • Te mareas, orinas poco o notas señales de deshidratación.
  • Tienes diabetes y no sabes cómo ajustar tu alimentación a la insulina o a otros medicamentos.

Preguntas para mi próxima cita

  • ¿Estoy comiendo suficiente proteína o necesito consultar con un nutricionista registrado?
  • ¿Qué puedo comer cuando tengo náuseas y qué comidas culturales podemos adaptar sin eliminarlas?

Fuentes

El siguiente paso

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Esta guía te ayuda a entender mejor tu tratamiento y a participar en las decisiones sobre tu salud. No reemplaza una consulta médica ni indica qué medicamento o dosis debes usar.

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Todas las afirmaciones y beneficios descritos en este sitio se basan en experiencias reportadas por pacientes inscritos en programas que incluyen medicamentos compuestos y consultas con profesionales de la salud. Los resultados pueden variar y dependen de múltiples factores, incluyendo la adherencia al programa y las recomendaciones del proveedor tratante.

Los medicamentos GLP compuestos se producen en farmacias 503A reguladas por la FDA. Aunque estas instalaciones están altamente reguladas, los medicamentos compuestos no son aprobados ni evaluados por la FDA en cuanto a seguridad, eficacia o calidad. La decisión de utilizar medicamentos compuestos se basa en el criterio clínico del proveedor licenciado, considerando la consulta de telesalud y la historia médica del paciente.

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